En una jornada para recordar, ¡gané mi primer Torneo!
Cerrando un fin de semana caluroso, pero redondo.

Creo que aprendí a jugar poker en vacaciones de verano, me declaro rookie. Si, en esas interminables tardes de verano en San Felipe, durante las insoportables horas de calor en mi ciudad. Con los amigos, esos que me llevaron al vicio del juego y las apuestas, ja.
Y no me arrepiento, si es un juego. Claro, un juego en el que he perdido mucho más dinero del que he ganado, pero las horas de risas y apuestas me valen más (¿A quién trato de engañar? ¡Mentira! Me ha dolido cada una de las lucas perdidas, pero filo, ya eran, no importa).
A todo el que no se atreve a aprender este jueguito de cartas, que para algunos es mucho más complejo que eso, los y las invito a intentarlo, que no se pierde nada, salvo unas cuantas lucas, pero nada más...
Mañana hay Torneo en San Felipe, y este no me lo quiero perder, quizas sea como volver al verano y las vacaciones, con una calurosa tarde, con vapor saliendo del cemento, con la polera pegada a la espalda, con los pies hirviendo dentro de las zapatillas, cómo me gusta el verano...
Más información sobre el Torneo de mañana 27 de octubre, diríjase a: Pokeros San Felipe, o a los correos: pokeros.sanfe@gmail.com, pokeros.sanfe@hotmail.com.
All in !!
n Estadio Monumental lleno, con un calor infernal de domingo en la tarde en Santiago. Sin embargo, no ví el partido. ¿Por qué? Simplemente porque el fútbol chileno es un asco. Sólo veo los partidos de mi querido Unión San Felipe (que a todo esto cumplió 51 años de vida el martes pasado...), y que es una cuestión más de nostalgia que por ir a ver buen fútbol, dónde.
Mi tío Sergio cumplió 61 años de vida este 9 de septiembre. Pero por una razón desconocida, fue inscrito en el Registro Civil el 9 de octubre, y se lo celebramos a lo grande este fin de semana que pasó recién.
ntremedio se acordaban de la Naty, a lo que Paco preguntaba: ¿qué chingada están gritando cabrones?
que subir 2 veces esos 5 pisos. Sin actividad física periódica, esos 5 pisos pueden ser una verdadera tortura, como lo eran para mí hasta hace meses atrás. Ahora no, los puedo subir silbando, saltando un escalón, saltando dos, corriendo, cantando, como quiera.